Desde CAMESE, continuamos recorriendo la historia y trayectoria de empresas y profesionales que forman parte (o podrían formar parte) de nuestra institución, con el objetivo de conocer su visión sobre el presente y el futuro del sector funerario, así como sobre la incorporación de rubros afines que fortalezcan la representación integral de nuestra actividad.
Trayectoria personal y profesional

Daniel, su nombre está asociado a algunos de los servicios funerarios más emblemáticos de la Argentina. ¿Podría contarnos brevemente cómo inició en este oficio y cómo fue desarrollando su especialidad en Tanatopraxia y Tanatoestética?
En los años 80 aproximadamente se realiza un evento en Argentina que realiza Alfredo Peculo, elegido presidente de la FIAT-IFTA (Federación internacional de asociaciones tanatológicas) en el hipódromo de Palermo.
Yo estaba a cargo de relaciones internacionales y conocí a Fernando Arango y Mario Lacap. Desde ahí empiezo a investigar sobre la tanatopraxia.
Me voy para Colombia a ver a Fernando para aprender y termino quedándome por 3 meses, luego retorno a la Argentina y tiempo después me vuelvo a ir para seguir practicando en la funeraria San Vicente.
Después estuve en Guatemala en la funeraria La Reforma y ahí arrancamos con todo. Empezamos a viajar por el mundo con Alfredo buscando técnicas innovadoras y productos distintos a lo que teníamos disponible acá: Fuimos al Salvador, China, Holanda y un montón de países más.
Ahí arrancamos con la tanatopraxia, en el 79 / 80, y en el 81 empezamos a dar cursos con Mario, hasta que me largué solo en el 83.
A lo largo de su carrera, ha trabajado con personalidades históricas y casos de gran relevancia. ¿Qué enseñanzas le dejaron esas experiencias para el ejercicio diario de su profesión?
Sí, muchas personalidades: Por nombrar algunas Frondizi, Perón, De la Rúa, José María Muñoz, Sofovich, Poli Armentano, y también las exequías de Carlitos Juniors. En internet aparece la lista completa (son un montón).
Para mí son todos Doña Rosa, todos demandan de mí profesionalismo y dedicación por igual y eso es lo gratificante, cumplir con respeto y responsabilidad.
Innovación y formación en el sector

Usted ha desarrollado capacitaciones y cursos de tanatopraxia. ¿Cómo ve el nivel actual de formación técnica en Argentina y qué aspectos considera urgentes de profesionalizar?
El dictado de cursos comenzó en el año 81 que fue la primera vez que trajimos a Mario y después nos largamos con nuestros cursos continuos a partir del año 85 aproximadamente.
Y en Brasil en el año 84, cursos nacionales e internacionales.
Desde su experiencia, ¿Qué tecnologías, insumos o procedimientos deberían incorporarse de manera más sistemática en el país?
Innovaciones o en cuanto a utilización de la técnica, no seguir con el teléfono descompuesto (que es lo que pasa en los cursos).
Salen muchos chicos a dar sus propios cursos y van variando la técnica, no a favor de la profesión, sino abaratando costos y bajando la calidad del producto, y yo considero que es un gran error.
Creo que tenemos que brindar un buen producto, que tenga durabilidad, movilidad y que perdure en el tiempo.
No solo por el aspecto funerario, sino por el aspecto educacional académico: Como ustedes saben, en la facultad poder hacer conservación de cuerpos para las distintas universidades y cátedras o también poder hacer conservación de cuerpos para que la policía científica tenga la posibilidad de determinar cuál fue la causa de muerte del individuo.
Situación actual del rubro funerario

En los últimos años, los velatorios han cambiado en duración, formato y demanda. ¿Cómo analiza esta transformación y qué impacto ha tenido en su especialidad? – ¿Cree que el público valora el trabajo de la tanatopraxia tanto como debería?
La situación actual del sector me parece que es la misma de hace mucho tiempo: Falta de capacitación, falta de inversión, falta de profesionales en el área.
El sector funerario lo arregla todo muy fácil: Si hay olor echale café, si se hincha ponele un pan lactal con agua.
Estoy convencido de que hay que capacitar a la gente para las distintas áreas, ya sea para tanatopraxia, ceremonial, ventas, contención, psicología. Falta capacitación.
Incorporación de rubros afines a camese

CAMESE está impulsando un proyecto para integrar formal mente a rubros afines (Tanatopraxistas, floristas, fabricantes de insumos, empresas de traslados especializados y crematorios) dentro de la cámara. Desde su perspectiva, ¿qué beneficios cree que puede aportar esta integración al sector? – ¿Qué condiciones o criterios le parecen fundamentales para que la incorporación sea exitosa y beneficiosa para todos?
Con respecto a la incorporación de afines a CAMESE, me parece bien, porque es todas la gente relacionada al sector funerario.
No es que funerario solo es el que tiene la cochería: Desde el que trabaja , el que brinda el servicio de acompañamiento, la carroza fúnebre, la ambulancia, etc.
Toda esa gente tiene que estar reunida en algún lugar, regulada y matriculada: Que la persona que maneja la ambulancia tenga su matrícula, así como la persona de la carroza debe saber llevar a cabo correctamente su ceremónia.
Me parece que está interesante la propuesta, pero considero que debería estar en constante capacitación CAMESE con sus afiliados y la gente que está incorporando.
Mensaje final
Si pudiera dejar un mensaje a las nuevas generaciones de profesionales funerarios y afines, ¿Cuál sería?
No tengo idea qué mensaje dejar a las nuevas generaciones: Creo que primero hay que considerar que te guste lo que hacés y segundo te tiene que abrir las puertas y darte la posibilidad.
A veces creo que el sector es bastante reacio a compartir, por miedo a que la gente salga a competir después con uno.
Me parece que es todo lo contrario, hay que tratar de abrir las puertas para que cada día seamos más y mejores.
Agradecemos su tiempo y disposición para responder esta entrevista. Desde CAMESE consideramos que la voz de cada referente es clave para construir un sector más fuerte, más unido y más profesional.
Formación académica
Actualmente usted dicta la Diplomatura en Dirección funeraria y Tanatopraxia en la Universidad Maimónides. ¿Qué objetivos persigue esta formación y qué impacto cree que tendrá en la profesionalización del sector?
Estamos muy contentos: Me acompaña un grupo excelente de profesionales. Es la primera formación universitaria formal.
Dura 6 meses y tiene un claro enfoque en la profesionalización del sector funerario, abordando tanto la formación técnica como la humana.
Mi objetivo es capacitar tanto a profesionales como a gente nueva en el sector con herramientas que eleven el nivel profesional, permitiendo que se desempeñen con mayor seguridad, ética y respaldo institucional.
Para mí no solo formamos desde lo técnico, sino personas líderes y profesionales capaces de transformar la experiencia funeraria en un proceso más respetuoso, ético y más humanizado, lo que es vital para el sector desde mi punto de vista en la actualidad.


El presidente de CAMESE, Omar De Lio felicita a Daniel Carunchio, por su trabajo conjunto con CAMESE y la UMAI, por la exitosa tecnicatura en tanatopraxia.