Breve historia
La empresa Sepelios Carlos Pitrau forma parte de la historia del servicio funerario en la ciudad de San Martín.
Con más de 50 años de trayectoria, Sepelios Carlos Pitrau ha acompañado a generaciones de familias, consolidándose como una empresa de origen familiar reconocida por su seriedad, responsabilidad y profundo respeto por las personas.
A lo largo del tiempo, la empresa supo adaptarse a los cambios sociales y culturales sin perder su esencia, manteniendo vigente la importancia del ritual funerario como acto de homenaje, despedida y acompañamiento humano.
Hoy, bajo la conducción de Gastón Pitrau y su Familia ese legado continúa fortaleciéndose, reafirmando su compromiso con la comunidad y con una forma de ejercer el servicio funerario basada en valores sólidos y vocación de servicio.
Su Historia
¿Qué representa para usted la historia de la empresa Sepelios Carlos Pitrau y qué significado tiene continuar un legado familiar con más de cinco décadas de trayectoria en San Martín?
Es un honor continuar el legado que nos dejó nuestro padre, Carlos Alberto Pitrau (BETO). Fue un apasionado del servicio funerario y nos dejó muchas enseñanzas, no solo sobre el trabajo, sino también sobre el compromiso con la comunidad.
Sobre esa base sólida, nosotros le fuimos poniendo un poco de lo nuestro, fortaleciendo aquello que veíamos que había que mejorar y adaptándolo a los tiempos actuales, siempre respetando la esencia que él nos inculcó.
¿Cuáles fueron las enseñanzas y valores más importantes que recibió en el ámbito familiar y que hoy guían su forma de conducir la empresa?
Lo más valioso que recibí de mi familia fue la importancia del respeto y la honestidad.
Mi padre siempre nos enseñó que detrás de cada servicio hay una historia única y un dolor profundo, y que nuestro rol es acompañar con humanidad y responsabilidad.
También nos transmitió la idea de que el trabajo bien hecho es la mejor carta de presentación. Esos valores son los que hoy sostienen cada decisión que tomamos en la empresa.
Desde su experiencia personal, ¿cómo fue evolucionando el servicio funerario desde los inicios de la empresa hasta la actualidad?
La evolución es clara. Los tiempos cambiaron y hoy las demandas son otras. Las familias buscan más contención, más claridad y servicios personalizados.
El desafío está en saber visualizar ese cambio y comprender qué necesita hoy quien atraviesa una despedida.
El presente del sector
¿Cómo observa hoy la realidad del sector funerario y cuáles considera que son los principales desafíos que enfrentan las empresas del rubro?
El principal desafío es combatir la informalidad y la desvalorización del oficio.
También es clave ordenar reglas claras, profesionalizar el sector y lograr la representación que la actividad merece. Somos un servicio esencial y debemos asumirlo.
En el contexto actual, ¿qué impacto cree que tienen los cambios sociales, económicos y culturales en la manera de despedir a un ser querido?
Los cambios sociales y económicos han modificado mucho la forma de despedir. Hoy las familias buscan servicios más simples, más claros y accesibles, pero sin perder el sentido humano del ritual.
También influyen las nuevas costumbres culturales, que hacen que cada despedida sea más personalizada. Creo que nuestro desafío es adaptarnos a esas transformaciones sin perder la esencia del acompañamiento.
¿Qué rol considera que deben asumir hoy las empresas funerarias para sostener la dignidad del ritual y el acompañamiento a las familias?
Las empresas funerarias tenemos que ser guardianes de la dignidad del ritual. Eso significa brindar un servicio transparente, humano y profesional, que acompañe a las familias en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
No se trata solo de organizar una ceremonia, sino de estar presentes, escuchar y dar contención.
Mirada al futuro
¿Cómo imagina el futuro del servicio funerario y qué aspectos cree que serán fundamentales para su evolución y profesionalización?
Imagino un futuro donde el servicio funerario esté más profesionalizado, con reglas claras y con un reconocimiento real de la importancia de nuestra tarea. La tecnología seguramente tendrá un rol, pero lo fundamental seguirá siendo la cercanía humana.
El respeto, la empatía y la vocación de servicio son valores que no pueden perderse.
¿Qué transformaciones considera necesarias para que el sector pueda fortalecerse sin perder su esencia humana?
Necesitamos un sector más ordenado, con mayor capacitación y con un marco regulatorio que nos permita trabajar en igualdad de condiciones.
Pero al mismo tiempo, debemos cuidar la esencia: el trato humano, el respeto por las familias y la importancia del ritual como acto de despedida.
Esa combinación de profesionalización y humanidad es lo que nos va a fortalecer.
La Cámara y el trabajo institucional
Desde su rol como directivo, ¿qué valor le asigna al trabajo de la Cámara y a la construcción colectiva del sector funerario?
Para mí la Cámara es un espacio fundamental. Nos permite unir voces, compartir experiencias y trabajar juntos por un objetivo común: dignificar nuestro oficio.
Desde mi rol como tesorero, siento la responsabilidad de aportar a esa construcción colectiva, porque sé que solo unidos podemos lograr que el sector tenga la representación y el respeto que merece.








