Cada 6 de enero, la historia vuelve a iluminar el camino. Tres Reyes, una estrella y un Niño que representa la esperanza del mundo.
Desde una mirada profundamente religiosa, la llegada de los Reyes Magos simboliza la manifestación de la fe, el reconocimiento de lo sagrado y la humildad de ponerse en camino por una causa mayor. Oro, incienso y mirra no fueron simples obsequios, sino signos de amor, respeto y entrega.
Para los niños, los Reyes Magos continúan siendo magia viva. La espera, la ilusión intacta y la certeza de que alguien llega pensando en ellos. En un mundo acelerado, esta tradición preserva el valor de creer, imaginar y soñar.
Desde la Cámara Metropolitana de Empresas de Sepelio (CAMESE), entendemos que acompañar también es una forma de fe. Estar presentes, cuidar y sostener en los momentos más sensibles de la vida es parte de nuestra vocación institucional.
Así como los Reyes siguieron la estrella sin desviarse, nuestro compromiso es no faltar cuando se nos necesita.
Que los Reyes Magos renueven la ilusión en cada niño y fortalezcan en los adultos el compromiso de guiar, contener y acompañar.
Desde CAMESE, deseamos que esta fecha nos recuerde que incluso en los caminos más largos, cuando se camina con fe y convicción, siempre hay una estrella que marca el rumbo





